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No necesitas una agencia (te lo dice una agencia).

  • Foto del escritor: Francisco De Asis Gongora
    Francisco De Asis Gongora
  • hace 2 días
  • 4 min de lectura

Empecemos por la parte incómoda


Somos una agencia. Vivimos de que nos contraten. Y aun así, una parte de las primeras conversaciones que tengo con clientes potenciales termina con una idea encima de la mesa que nadie espera de una agencia: no la necesitas. Todavía no.

Me explico, porque no es una pose. Es la conclusión de más de 15 años trabajando en desarrollo de negocio, los últimos como socio y director de Operaciones en identty.



La escena se repite


Llega una empresa y no trae un problema: trae una receta. Quiero una web así. Quiero invertir solo en Google Ads, en estas palabras. Hazlo tal cual. Mi primera reacción es siempre la misma pregunta: entonces, ¿para qué me necesitas? Lo que buscas es un ejecutor.

Y cuando pregunto lo siguiente, la conversación cambia de temperatura. ¿Por qué esto? ¿Qué pretendes conseguir? Y sobre todo: si ya sabes lo que hay que hacer, ¿por qué no funcionó con las agencias anteriores?

El silencio que sigue a esa última pregunta es el diagnóstico. No hay plan detrás. Muchas veces no hay ni presupuesto asignado a marca y comunicación. Hay urgencia, intuiciones y una lista de tácticas heredadas de la agencia anterior.



El orden de las cosas


La publicidad, el branding, el marketing y la comunicación no son el punto de partida de nada. Son una consecuencia. Primero va el plan de negocio: qué empresa quieres ser, de dónde va a venir el crecimiento. Después el plan comercial: qué vendes, a quién, con qué objetivos, con qué márgenes. Y solo entonces la marca y la comunicación tienen una dirección clara hacia la que empujar.


Por eso en Identity pedimos esos dos documentos antes de arrancar cualquier proyecto. Algunos clientes se sorprenden; no entienden para qué los queremos. La lógica no puede ser más simple: si no entendemos tu negocio ni tu plan comercial, ¿cómo vamos a conseguir que nuestro trabajo vaya en esa misma dirección? Nos definimos como una agencia creativa que trabaja desde el negocio, y esa frase se demuestra aquí o no se demuestra en ningún sitio.



Un tercio del presupuesto, a la basura


No es una manía nuestra: está medido. El mayor estudio global sobre briefs de marketing (BetterBriefs con el IPA, más de 1.700 profesionales de 70 países) estima que un tercio del presupuesto de marketing se desperdicia por briefs pobres y trabajo mal dirigido. El mismo estudio explica por qué nadie lo arregla: el 80% de los anunciantes cree que da una dirección estratégica clara a sus agencias. Solo el 10% de las agencias está de acuerdo.


En España, según SCOPEN, la relación media entre un anunciante y su agencia creativa dura 4,5 años, y baja a 3,4 con agencias independientes. Cambiar de agencia cada pocos años no suele arreglar nada, porque lo que falla no siempre es la agencia: a menudo es lo que había antes del brief. Y un apunte más: el 87% de las pymes que cierran no tenían un plan de marketing a doce meses.


Aquí encaja la queja eterna: cuesta ver el retorno de la inversión en marca y comunicación. Cierto, la atribución nunca es perfecta. Pero sin plan comercial es directamente imposible: no hay línea base, no hay objetivo numérico, no hay contra qué medir. La medición no empieza en el dashboard. Empieza en el plan.




El presupuesto no cambia el rigor, cambia el camino


Siempre digo lo mismo: nuestro trabajo como agencia creativa es sacarle el máximo posible a un presupuesto de 10.000 € o a uno de 1.000.000 €. Los objetivos pueden parecerse; los caminos no se parecen en nada. Y ese presupuesto no cambia nuestra dedicación: las horas de pensar son las mismas para uno que para otro. Lo que cambia radicalmente es el enfoque, y el enfoque solo se puede elegir bien cuando existe un plan que le dé criterio.



La paradoja del ejecutor


Contratar una agencia para ejecutar tu propia receta es pagar tarifas de criterio para usar solo las manos. Sale caro dos veces: pagas de más por lo que pides, y dejas de recibir justo aquello por lo que una agencia vale la pena. Si lo que necesitas es un ejecutor, hay opciones más baratas que nosotros. Lo decimos así de claro porque preferimos perder un encargo que entrar en una relación que no va a funcionar para nadie.



Cuándo sí necesitas una agencia


Cuando sabes a dónde va tu negocio y cómo vendes, o cuando quieres tener eso claro de una vez. En el primer caso, una agencia deja de ser un gasto difícil de justificar y pasa a ser un multiplicador: cada euro trabaja en una dirección definida y el retorno se puede trazar. En el segundo, poner orden es el primer trabajo, y también sabemos hacerlo: es exactamente la fase Think de nuestra metodología. Que te lo digan antes de cobrarte es la diferencia entre un socio y un proveedor.


Porque no hay mayor reconocimiento, ni mejor compensación, para una agencia que el hecho de que las cosas funcionen.



Antes de llamar a una agencia

Revisa tu plan de negocio y tu plan comercial. Si los tienes, ven con ellos: te sorprenderá lo lejos que llega una agencia cuando sabe hacia dónde empujar. Si no los tienes, ven igual, pero sabiendo que empezaremos por ahí.


¿Quieres ver cómo maximizar tu negocio? Escríbeme a franc@identty.com y hacemos un café.


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