Cómo identificar un mal briefing: Por qué cuestionar es el mayor acto de compromiso con el cliente.
- Francisco De Asis Gongora

- 4 feb
- 3 Min. de lectura

En el mundo de las agencias creativas y las consultoras de marca, hay un momento crítico que determina, casi con total exactitud, el éxito o el fracaso de cualquier proyecto: el briefing. Lo que a menudo se percibe en las empresas como un mero trámite administrativo o un formulario que rellenar con prisa es, en realidad, la piedra angular de toda estrategia eficaz. En identty, tenemos una máxima operativa: no creemos en ejecutar por ejecutar.
Nuestra responsabilidad como socios estratégicos no es cumplir expectativas superficiales, sino transformar marcas con un impacto real. Por eso, en más de una ocasión, hemos decidido pausar un encargo si sentimos que el briefing no está lo suficientemente maduro o alineado con una estrategia de negocio real. No estamos aquí para producir “cosas bonitas” sin alma; estamos aquí para crear soluciones que tengan sentido y generen resultados.
Señales de que el briefing necesita una vuelta
Identificar un briefing que nace viciado es fundamental para proteger la inversión del cliente. Estas son las señales de alerta que nos indican que debemos parar y repensar antes de mover un solo píxel:
1. La ausencia de un plan de negocio claro
Cuando una empresa nos pide una acción táctica pero no tiene definidos sus objetivos comerciales, de comunicación o de posicionamiento, cualquier iniciativa se convierte en un disparo al aire. El diseño o la publicidad no pueden cubrir los huecos de una estrategia de negocio inexistente. Antes de ejecutar, nuestra labor está en entender el "para qué" detrás de cada petición. Si el sustento estratégico falla, el resultado será, en el mejor de los casos, irrelevante.
2. La confusión entre necesidad y solución
Es muy común que un cliente llegue a la agencia pidiendo una solución concreta ("necesito una web", "quiero un vídeo") cuando el verdadero problema reside en la propuesta de valor, la estrategia comercial o la propia definición de la marca. Nuestro trabajo no es ser meros "manos externas", sino socios que cuestionan el encargo original para descubrir qué es lo que la empresa realmente necesita para crecer.
3. La desalineación interna en la organización
A veces, el briefing refleja un conflicto interno: la propiedad tiene una visión, la dirección otra, y los mandos intermedios una distinta. Si no somos capaces de alinear estos discursos de forma previa, cualquier ejecución acabará reforzando la confusión interna en lugar de fortalecer la marca en el mercado. Cuestionar el briefing en este punto sirve para forzar un consenso necesario para el éxito del proyecto.
4. La falta de contexto estratégico y métricas (KPIs)
Un briefing sin información sobre el modelo de negocio, la competencia o el buyer persona no es un documento de trabajo, es una lista de deseos. De igual forma, si no sabemos qué significa "funcionar" para el cliente, es imposible optimizar los resultados. Todo proyecto necesita métricas claras que alineen las expectativas con la realidad del mercado.
Cuestionar es parte del proceso, no una crítica
En identty, cuestionamos desde el primer minuto. No lo hacemos por desconfianza hacia el cliente, sino por un compromiso absoluto con su éxito. Preguntamos, repreguntamos y desafiamos los planteamientos iniciales si hace falta, porque sabemos que cada pregunta bien hecha acerca el proyecto a su mejor versión posible. Preferimos invertir tiempo en alinear visiones ahora que lamentar resultados mediocres después.
El valor de saber decir “no”
Ser responsables con nuestro trabajo implica saber decir “no” cuando detectamos que una necesidad no tiene un objetivo claro o no está alineada con lo que realmente genera valor para el negocio. No se trata de rechazar al cliente, sino de analizar con honestidad si lo que se nos pide tendrá el impacto deseado.
En ocasiones, esta honestidad nos ha llevado a frenar proyectos o replantear necesidades de raíz. Aunque a corto plazo pueda parecer una decisión difícil, es lo que permite abrir la puerta a relaciones mucho más sólidas, basadas en la confianza estratégica y en los resultados a largo plazo. Al final, un buen briefing es el inicio de todo; el resto, lo construimos juntos desde la transparencia y el criterio.




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