Diseñadores que nos inspiran: Pilar Villuendas, diseñar cuando todo era político (y necesario)
- Sara Roig

- hace 6 días
- 2 Min. de lectura

Antes de que el diseño fuese branding, personalidad de marca o contenido, hubo gente que diseñó para decir cosas.
Pilar Villuendas empezó a trabajar en un momento en el que todo estaba atravesado por lo político: el final del franquismo, la Transición, las luchas vecinales, el feminismo y la cultura como espacio de resistencia. Su trabajo nunca buscó agradar; buscó posicionarse. Y comunicar, sí, pero también tomar partido. Algo que hoy, en pleno capitalismo visual, suena casi radical.
Desde Barcelona ,ciudad obrera, industrial y combativa, su obra dialoga con instituciones culturales, movimientos sociales y espacios públicos. Lo hace con una claridad que me recuerda a los carteles que veía de pequeña en el barrio: directos, honestos y sin adornos.
Mujer, diseñadora y sin pedir permiso.
Ser mujer y diseñadora en los 70 y 80 no debió de ser fácil. Ni siquiera lo es ahora. Pilar no solo ocupó un espacio; lo construyó. Y lo sigue haciendo. Fundó un estudio, dio clases, investigó, produjo y dejó huella. Sin pedir permiso y sin suavizar el discurso.
Desde una postura política, me provoca especial interés cómo su trabajo no separa forma y contenido. No hay estética “neutra”. No hay diseño despolitizado. Hay una mirada que entiende que comunicar también es ejercer poder… y por tanto, responsabilidad.
El diseño como herramienta colectiva.
Desde mi experiencia, siempre he entendido el diseño como algo colectivo; algo que sirve para explicar, organizar, convocar y hasta provocar. Pilar Villuendas siempre ha trabajado desde ahí: desde el diseño como servicio público, como herramienta cultural, como lenguaje común. Diseña para el contexto. Y eso, unido a la lucha, las redes y el apoyo mutuo, es enormemente valioso para nuestra sociedad.
El diseño no es neutral, la cultura también es trinchera y crear es una forma de resistir.
Pilar nos inspira porque entendió su tiempo y trabajó desde ahí. Porque usó el diseño para construir relato colectivo. Porque demuestra que se puede ser rigurosa, política y sensible a la vez.
Y porque, aunque venga de otra generación, su trabajo sigue hablando a las nuestras.






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