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La honestidad no te da facturación, pero te da paz mental

  • Foto del escritor: Francisco De Asis Gongora
    Francisco De Asis Gongora
  • hace 3 días
  • 2 Min. de lectura


Últimamente me he encontrado con una situación que se repite cada vez más:

Clientes (o potenciales clientes) que buscan una agencia… pero que a la vez quieren marcar ellos el camino exacto a seguir.


Y eso, para mí, plantea un dilema.


Porque una cosa es escuchar, entender y co-crear. Y otra muy distinta es obedecer ciegamente.

La diferencia está en si quieres que alguien ejecute o que alguien piense contigo.

En los últimos meses, he tenido sobre la mesa oportunidades que, siendo sinceros, hubieran supuesto una muy buena cifra de facturación para la agencia.

Pero también sabía —porque lo veía venir a kilómetros— que si aceptábamos, aquello iba a convertirse en un quebradero de cabeza para el cliente, para el equipo… y para mí.


Mil correcciones.


Mil cambios.


Mil horas dedicadas a ejecutar algo que sabíamos, desde el inicio, que no era lo correcto.


¿El resultado? Un proyecto agotador. Sin dirección. Sin impacto real. En definitiva, un problema mayor porque habríamos invertido todos tiempo, esfuerzo y recursos.


Y todo por no haber podido construir desde la estrategia, desde el pensamiento, desde la experiencia.


Así que decidí no seguir adelante.


¿Podríamos haber facturado más? Sin duda.


¿Habríamos estado satisfechos con el trabajo hecho? Probablemente no.

Porque en identty trabajamos desde un principio muy simple: decir lo que pensamos, incluso si eso incómoda. Porque no estamos aquí sólo para vender. Estamos para aportar valor.


Y si no lo vemos claro, si creemos que no va a funcionar, lo decimos.


Eso a veces te cuesta oportunidades, pero te da algo mucho más valioso: paz mental.


Saber que lo que haces tiene sentido. Que el equipo no sufre por intentar salvar algo insalvable. Que no estás mintiendo por cerrar una propuesta.


Y ojo: esto no va de ego. Va de compromiso.


Con el cliente, con el trabajo, con los resultados.


No se trata de decirle a un cliente cómo tiene que hacer su trabajo.


Nadie conoce su negocio mejor que él.


Pero nosotros estamos aquí para ayudar a que eso llegue más lejos.


Y para eso, a veces, hay que parar, escuchar, pensar, construir… y solo entonces ejecutar.


Porque una marca no se construye desde el “hazme esto”.


Se construye desde el “¿qué quieres conseguir?”.


Y esa es la diferencia entre facturar por facturar… o construir algo de verdad.

Así que sí: la honestidad no te da facturación inmediata.


Pero te da paz mental.


Y, a largo plazo, también te da reputación, confianza… y clientes que sí entienden el valor de lo que haces.


Y tú, ¿cuánto vale tu paz mental?

 
 
 

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