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La ITV: el verdadero Juicio Final.

Porque en la línea de inspección, no hay milagros que valgan.

EL RETO.

En España, la edad media de los vehículos ya alcanza los 14,5 años. Un dato que va más allá de lo estadístico: es una realidad que obliga a millones de conductores a enfrentarse a la ITV con una frecuencia cada vez mayor.


Entrar en la línea de inspección ha dejado de ser un trámite rutinario para convertirse en un drama existencial: nervios, sudores fríos y ese miedo real a recibir un "desfavorable" que, de un plumazo, te baje de la carretera.


Bajo esta premisa, detectamos una verdad: pasar la ITV se siente como enfrentarse a un juicio. Para conectar con ese insight, decidimos llevar la sensación al extremo inspirándonos en una de las obras más icónicas de la historia del arte: El Juicio Final de Miguel Ángel.


La campaña toma forma como una reinterpretación contemporánea en clave de parodia, donde el vehículo se convierte en el verdadero protagonista del veredicto. No nos limitamos a referenciar la obra: la reconstruimos y animamos digitalmente para situar al coche en el centro de la escena, generando una experiencia visual donde el veredicto final se disputa entre la gloria de la pegatina o el castigo del informe desfavorable.


Gracias a una narrativa visual potente, apoyada en una locución solemne y con Réquiem de Mozart como banda sonora, logramos posicionar a Autodaz como el cómplice necesario para garantizar tu "ascensión" al paraíso de los aptos.

En la línea de inspección no existen los milagros, solo la seguridad de haber elegido bien tus recambios.

Convertimos el trámite más temido por los conductores en una oportunidad para demostrar que, con los recambios adecuados, la salvación está garantizada.

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