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Lo que hace reconocible a SZA no es únicamente su música.

  • Foto del escritor: Júlia. Vera
    Júlia. Vera
  • 29 jul
  • 3 min de lectura


Hay artistas a los que reconoces antes incluso de leer su nombre. Basta con una fotografía, una tipografía o una combinación de colores para saber que todo pertenece al mismo lugar. Siempre me ha intrigado cómo algunos proyectos consiguen construir esa sensación sin resultar repetitivos.


Hace unos meses, mientras leía una entrevista en It's Nice That con Jas Bell, director creativo de SZA, una de mis cantantes favoritas, encontré una reflexión que me hizo pensar mucho más allá de la música. Bell no entiende cada álbum como un proyecto aislado, sino como una pieza más de un universo visual que evoluciona junto a la artista.


Como diseñadora, me hizo preguntarme cuántas veces nos centramos tanto en resolver una pieza concreta que olvidamos pensar en el mundo al que pertenece.




El diseño empieza antes que la estética.


Una de las ideas que más me llamó la atención es que Bell no empieza buscando referencias visuales. Antes de abrir Pinterest o pensar en colores y tipografías, escucha la música hasta entender qué quiere transmitir.


Mientras lo leía pensé que muchas veces hacemos justo lo contrario. Buscamos una estética y después intentamos encontrar una idea que la sostenga.


Creo que ahí está una de las grandes diferencias entre diseñar algo bonito y diseñar algo con sentido. Cuando el concepto está claro, cada decisión visual deja de ser decorativa para convertirse en parte del relato. El color, la composición o la fotografía ya no responden únicamente a criterios estéticos, sino que ayudan a construir una narrativa.



La coherencia no consiste en repetir.


Bell compara el universo visual de SZA con un sistema solar. Cada disco tiene personalidad propia, pero todos forman parte del mismo espacio. Evolucionan, cambian y experimentan, aunque nunca dejan de sentirse desconectados entre sí. En eso mismo consiste el branding.


A menudo confundimos coherencia con repetición. Pensamos que mantener una identidad significa utilizar siempre la misma paleta o la misma composición. Sin embargo, una marca sólida no necesita repetirse constantemente para ser reconocible. Lo que permanece no son los recursos gráficos, sino el criterio con el que se toman las decisiones. A esto lo llamamos gobierno de marca.




No basta con una buena portada.


Otra reflexión a destacar de la entrevista es que, en un proyecto como el de SZA, la dirección de arte no termina en la portada de un disco. También está presente en los videoclips, el vestuario, la fotografía, el merchandising o la forma en la que se presenta cada lanzamiento.


Todo un universo visual.


Y creo que esa es una idea muy aplicable a cualquier proyecto de diseño. Una identidad no vive únicamente en un logotipo o en un manual de marca. Vive en todas las pequeñas decisiones que hacen que una experiencia resulte coherente.

Incluso el merchandising deja de ser un simple soporte gráfico para convertirse en diseño de producto. Bell explica que antes de pensar en la gráfica, piensa en la prenda, el tejido, el patrón, el peso o cómo envejecerá con el uso. Me pareció una forma muy interesante de entender que el diseño no termina cuando entregamos un archivo, sino que continúa en la experiencia de quien lo utiliza.




Lo difícil es seguir siendo reconocible.


Vivimos rodeados de imágenes y cada vez es más fácil producirlas. Sin embargo, construir un lenguaje visual propio sigue siendo igual de complejo.


Después de leer la entrevista, me quedo con la sensación de que el verdadero reto no está en diseñar una buena portada o una buena campaña. Está en crear un universo capaz de evolucionar sin perder su esencia.


Al final, eso es lo que hace que una marca, un artista o cualquier proyecto creativo permanezca en la memoria. No una colección de piezas bonitas, sino una forma de mirar, de contar y de diseñar que consigue mantener una identidad sólida con el paso del tiempo.


Y quizá esa sea una de las lecciones más valiosas que podemos extraer de la dirección de arte: el diseño no crea la identidad, sólo la visibiliza. Todo empieza por entender, en esencia, a quién estamos dando forma.



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